Entre los hábitos que los colombianos hemos adoptado en la rutina diaria respecto de la tecnología hay una que hemos descuidado. Mientras estamos atentos a cuidar el almacenamiento del teléfono, liberar espacio, borrar fotos y videos pesados y actualizar el sistema operativo, existe una grieta crítica: según Kaspersky, el 80 por ciento de los usuarios jamás revisan los permisos ni los ajustes de privacidad de las aplicaciones que instalan.
Este es, según expertos en ciberseguridad, un grave descuido que deja una puerta abierta a la exposición de información personal y financiera, así como para el consumo de recursos de conectividad del equipo, entre otros.
En el caso de los usuarios de computador, solo el 53 por ciento de las personas mantienen actualizado el sistema operativo y apenas el 47 por ciento borra el software en desuso. Respecto al contenido multimedia, el 72 por ciento de los usuarios de smartphones limpia sus galerías de fotos y videos regularmente, frente al 49 por ciento en PC. Sin embargo, en la organización de archivos y correos mediante carpetas o nombres claros, la tendencia se invierte: un 57 por ciento de los usuarios de computadores adoptan este hábito, frente a solo un 46 por ciento en los móviles.
Sobre la importancia de gestionar la huella digital, Fabiano Tricarico, director de Productos para el Consumidor para Américas en Kaspersky, señala: “Cada dispositivo que utilizamos, ya sea un smartphone o un computador, almacena una cantidad cada vez mayor de información personal y financiera. Fotografías, mensajes, datos bancarios, documentos de trabajo y contraseñas: toda esta información es valiosa y puede convertirse en un objetivo para los ciberdelincuentes. Descuidar prácticas básicas de higiene digital, como eliminar cuentas que ya no utilizamos, realizar copias de seguridad o administrar la configuración de privacidad, puede dejar nuestra información expuesta”.
Ojo con los permisos
Cuando descargamos una aplicación y no revisamos los permisos, les estamos abriendo la puerta a posibles amenazas que van desde el robo de datos hasta el control remoto del dispositivo. Muchas aplicaciones tipo juegos, o aquellas que prometen funciones muy atractivas y curiosas (que le cambian la apariencia al teléfono, a WhatsApp, que nos prometen películas o partidos gratis, entre otras), piden acceso a funciones que no necesitan para su funcionamiento, como la cámara, el micrófono, los contactos o la ubicación.
Si esos permisos caen en manos malintencionadas, un atacante podría espiar conversaciones, activar la cámara de manera remota, rastrear nuestros movimientos en tiempo real, acceder a fotos o incluso grabar audio y video sin que nos demos cuenta.
En el peor de los casos, una app maliciosa puede combinar varios permisos para construir un perfil detallado de nuestra vida privada y usarlo para extorsión, fraude o suplantación de identidad.
Otro peligro frecuente es el robo de información financiera y credenciales. Aplicaciones que solicitan acceso a SMS, notificaciones o almacenamiento pueden interceptar contraseñas y códigos de verificación bancaria, leer correos con enlaces de recuperación de contraseñas o capturar datos de tarjetas guardadas en el dispositivo.
Tanto Google como empresas tipo Kaspersky han advertido y señalado a apps que se camuflan como linternas, editores de fotos, juegos o herramientas de limpieza, y una vez instaladas operan en segundo plano sin levantar sospechas. Algunas de esas apps ilegales, por tener permiso, pueden generar costos adicionales en la factura, gastar los datos del plan o secuestrar perfiles de redes sociales y correos electrónicos.
Lo que debe tener en cuenta
- Revíselos antes de aceptar: al instalar una aplicación, lea qué acceso solicita y pregúntese si realmente lo necesita para funcionar.
- Otorgue solo lo indispensable: niegue permisos como cámara, micrófono, contactos o ubicación si no son esenciales, y actívelos solo cuando los use.
- Audite y limpie periódicamente: revise en ajustes qué permisos tiene cada ‘app’, desinstale las que no use y revoque los accesos innecesarios.